
El sábado se celebró el Gran Fondo Mónica Pont, presentando a Mónica Pont en el papel de Mónica Pont, y que fue ganado por Mónica Pont.
Esta gran atleta vio la luz en la población de Albaida, un bonito paraje hacia el que me dirigí con zapatillas y pantaloncitos y que me costó un poco encontrar (unos 30 km. de más que me hice, en total, chopocientos)
No sé si en el resto del mundo mundial la tipología de las carreras populares es igual que en Valencia. Aqui, aparte de las medias (cada vez menos, ("gracias" al circuito y la Ameriscaskup nos quedamos sin la marathonina), y maraton(es), tenemos las Voltas a Peu (entre 4 y 8 km, que eventualmente corre gente con el carrito de los niños y abuelas vestidas de domingo que, milagrosamente aparecen en el km 6 cuando tu vas a 5 el km. delante tuyo , y sin despeinarse); y luego tenemos los Grandes Fondos, que son de más kilómetros, entre 9 y 17 , los más cortitos parecen más accesibles pero no, en esos ponen la calzada arrugada en vez de llana y son también de aupa.
Pues eso, este era Gran Fondo de 11 km. (aproximadamente, como siempre)
Me sitúo en la salida al final, como siempre, y agrada ver cómo hay mucha gente animando... y otra subida en el coche, esperando a que pases para ir a comprar o lo que sea.
Los primeros kilómetros son de sube baja tranquilo, avenida para arriba avenida para abajo. A mi lado corre Mario, un tipo "local" que debe ser muy popular porque todos los vecinos le animan (y los quinceañeros se descojonan de él, animalets)
Por mi parte, mantengo la compostura dignamente, tras de mí no muy lejos el coche lechera pero yo estoy allí para disfrutar y para intentar terminar el interminable circuito de la Diputación.
En el kilómetro 5 y pico nos dirigimos hacia la pedanía de Benissoda, después de beber agüita y entonces ya me cruzo con los primeros, lo que no es muy buena señal (para mí). Pero en fin, como en Benissoda no quieren ser menos, todas las calles son cuesta arriba (no hay nadie con varices en este pueblo); y al acabarse, empieza un sube baja más cañero (si cabe) por caminos forestales (chulos).
De repente, un fotógrafo emboscado me saca unas fotos , así que me dispongo a sonreír (un esfuerzo extra), y a lo tonto llevaba 8 km, motivado porque me quedaban sólo 3 km y cuesta abajo, y ya tenía ganas de acabar, acelero.
Paso a gente, me pasa un tipo que recorta en una rotonda (feo gesto) y a los 300 metros me junto con un chaval y me pongo a charlar (sin para de correr). El tipo se "pica" de repente y bueno, en la recta final le doy a él y al querido público lo que quieren (una lipotimia, quizás? no!!! SSAAANGRE!!!. Esprinto y lo dejo atrás , y con la emoción casi me como al tipo que me había recortado en la rotonda... TOMAAAA JUSTICCIAA DIVINAAA!!!
Dos segundos más tarde se me pasa la euforia, o no.
En 10 días otra de estos grandes fondos me espera. Le he pillado la matricula al recortador de rotondas. A ver qué tal se me da.
