Anoche fui de feria por primera vez. Hay que ser un profesional para ir de ferias, y yo no lo soy. Expositores, piedras, stands chinos con Hiro el de Heroes al frente (y con comisarios políticos incluídos) , pero el gran personaje del día fue el escultor incomprendido. Conocimos al escultor atormentado cuando se abalanzó sobre nosotros al parar a ver su trabajo en piedra, era bonito, pero no llevaba 2000 € encima, perdón. Como digo, esculpía realmente bien, las obras mezclaban piedra con hierro (más que por una pulsión artística, mezclaba materiales en el afán de no ser copiado, a no ser que alguien supiese mezclar materiales claro ); era brillante pero estaba angustiado porque no vendía nada, ni veía el mercado cerca, en fin.
Eso sí, ví señales de pose, más bien se le veía feliz en su papel de autor maldito y yendo contracorriente del mundo - una manera como otra cualquiera de venderse. Según él, la gente no compraba porque la "gente" ("ellos") consideraban su arte inútil, así que en un momento de elegante rebeldía se planteaba hacer un stand con exclusivamente consoladores para la próxima feria, como instrumento más “práctico” (no se planteaba que quizás el hecho de tener piezas que valen lo que un sueldo de licenciado tendría que ver con no vender. No digo que no lo valiese, pero quizás ese no era el espacio correcto para encontrar la gente con el poder adquisitvo necesario).
Eso sí, como gran final, resulta que su stand era enorme (mucho más que el del 90% de las empresas) y resulta que se lo financiaba completamente la Junta de hmmm.
Artista incomprendido trabaja cualquier material, pero no encuentra quien le encargue una escultura de 50 metros, o no quiere hacer sus diseños porque las ideas no tienen precio, nadie le asegura un porcentaje
Así que artista incomprendido tampoco comprende, pero es también artista feliz. Ha viajado por todo el mundo trabajando, y eso aunque lo diga de manera quejosa es motivo de orgullo que se adivina en las pequeñas chispitas que emiten sus ojos al hablar de Moscú, Bélgica, y no sé cuántos sitios más.
viernes, mayo 09, 2008
lunes, mayo 05, 2008
"I'm fine without you?"

El otro día leí esto en las noticias:
"Científicos argentinos descubren cómo eliminar los recuerdos"
La realidad copia a la ficción una vez más: resulta igual que aquella película de Michel Gondry, "Olvídate de mí", en la que todos los personajes que se someten a dicho procedimiento acaban deseando no haberlo hecho (eso sí, el procedimiento para olvidar era más aparatoso). A pesar de que la relación entre los personajes no funcionase, apuestan por vivirla y porque merece la pena haber vivido antes que permanecer amnésico frente a ella y por tanto plácidamente insensible, y no haber aprendido nada.
Pensaba también en que es una muestra más de la cultura de lo inmediato, que es la que cada día se nos impone con mayor fuerza. Si algo duele, es la manera en que los científicos pueden sacarte los recuerdos con sólo tomarte unas pastillas, y que entonces todo sería más fácil, pero que a la vez no aprenderías nada de la experiencia, y la caída en cualquier pozo se repetiría una y otra vez, y otra vez, y otra más
lunes, abril 28, 2008
Cierre en falso
Hace unos días colgué una despedida del blog que resultó ser una falsa alarma. El grado de paranoia me estaba afectando seriamente, por lo que decidí cerrar la persiana y mudarme. Aunque, para lo que escribo, tampoco hacía falta. Mi espacio ciberpersonal se está volviendo un lugar yermo de ideas y palabras, de hecho ahora mismo tengo tanto espacio que me tengo la sensación de haberme perdido en él.
Ya hablaré (o no) de las pelis del año (de las que he visto, al menos). Las últimas que siguen en cartel (creo) son “Rebobine por favor” y “Lars y una chica de verdad”. Ambas son comedias inteligentes e imaginativas. Valen la pena
Ya hablaré (o no) de las pelis del año (de las que he visto, al menos). Las últimas que siguen en cartel (creo) son “Rebobine por favor” y “Lars y una chica de verdad”. Ambas son comedias inteligentes e imaginativas. Valen la pena
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