lunes, enero 25, 2010

Semana de entrenamiento 18 - 24/I

Lunes: 30 minutos correteando por el cauce. Vertiginosa velocidad por kilómetro (7:30 min/Km). Las dorsales duelen, pero quizás duele más los árboles en el suelo y las grandes zanjas que parecen establecerse de forma perenne. Me entero que las zanjas que convierten al cauce en una pista americana responden a la construcción de una subestación eléctrica que pretenden instalar ¡en el cauce del río!. ¿Y si llueve qué?, ¿no tuvieron suficiente con el Palacio de la Ópera ese, que casi tienen que sacar a la soprano en canoa?

Miércoles: me pongo el bañador después de X años, inexplicablemente también me sigue entrando. Esta piscina municipal está bastante bien, hay poca gente y sale bien de precio. Aguanto haciendo largos alternando crol y espalda durante unos 20 minutos, hasta que la espalda me sugiere parar dándome unos tironcillos que me escaman.

Jueves: última sesión de fisioterapia. El ínclito idem saca todo lo que lleva dentro y me realiza unas manipulaciones como si estuviese preparándose para la última pelea de lucha libre contra Hulk Hogan, empleando mi cuerpo como crash test dummy.
Después de unos cuantos crujidos me siento mejor. O igual me siento mejor porque ya me voy de allí.

El caso es que hasta el domingo no volví a salir a correr. Con molestias pero con muchas mejores sensaciones enfilo el parque hacia Manises, por el denominado Parque Fluvial del Turia, aunque la parte que recorro tiene poquitos árboles y no se ve el río por ninguna parte, al menos hasta un puente de madera que salva la circunvalación, y que decido no tomar y darme la vuelta.

Mi reloj pita bastante, señal que estoy flojete de forma porque me adelantan hasta los triciclos. Pero aun así completo 40 minutos con bastante entereza.

El domingo que viene comienza el VI Circuito de Carreras Populares de Valencia con el Trofeo Galápagos, 7,3 km. cerca de casa, espero estar allí para darlo todo por la rogeta.

martes, enero 19, 2010

Al final han sido 54 días

Pero ayer lo conseguí, y me marqué 30 minutos por el cauce del río Turia: con dolores, adelantado por chandaleros con riñoneras, creo que ni hice 4 kilómetros pero... ¡lo hice!, ¡ole, con un par!

lunes, enero 18, 2010

Dos conciertos a los que no fuiste y deberías haber acudido: Lario 01 y IV (Cuatro)

El viernes asistimos en Quart de Poblet (Rocksala, APK) a la presentación del disco de Jorge Lario “01”, un disco de guitarra de rock instrumental que constituye toda una rareza en el panorama musical.

Rareza porque no es común encontrar discos de rock nacionales instrumentales, pero sobre todo porque el nivel de las composiciones y la ejecución de las mismas están al alcance de muy pocos instrumentistas del país.

Una lástima que acudiese tan poca gente (los incondicionales del músico). A buen seguro que si, en vez de Jorge, se llamase George Satriani o algo así la sala hubiese estado llena a reventar.
El formato trío , impecable. El sonido, chicos de la Rock Sala, ¡cambiar el cableado que a veces fallan!

El sábado tocaba algo completamente distinto. IV (Cuatro) nos propusieron una fiesta-homenaje a los ochenta, en una sala El Loco con bastante público, que disfrutó con un repertorio de temas archiconocidos y divertidos a más no poder. La banda adopta el formato de quinteto guitar power, y con ese sonido "ramonero" pasa por el turmix un montón de himnos de la movida "no sólo madrileña") como "perlas ensangrentadas", "soy autosuficiente", "hey (sí, hey)", "enamorado de la moda juvenil", entre otras muchas.

Además contaron con la colaboración de amigos de la banda como Doctor Divago (cantando aquella del “Ataque preventivo de la URSS”) y de José Manuel Casañ, cantando un tema de Tequila y tres temas de los inicios de Seguridad Social, incluido el “Que te voy a dar”, aquel del vídeo en el Carmen que cantábamos con quince años los viernes por la tarde.
En resumen, una fiesta divertida que me llevó un poco a los tiempos de “La Bola de Cristal”.

domingo, enero 17, 2010

viernes, enero 15, 2010

51 días

51 días sin ponerme las zapatillas y bajar a correr, o subir a correr.

En este tiempo te das cuenta de lo bien que te viene correr, cómo oxigenas la mente y el cuerpo, y echo de menos esa sensación en forma de endorfinas que aparece a los 40 minutos de trote, por la que te sientes capaz de seguir y seguir corriendo hasta donde alcanza el horizonte.

No series, no marcas, no carreras, no nada. Sólo correr y sentirse bien.

martes, enero 12, 2010

El peligro del trapecio


Pero no el del circo, sino el que está entre el cuello y el hombro.


Ése es el que me trae de cráneo (¿quizás sea el deltoides; no sé, soy bastante malo en idiomas?).


Espero tener mejores noticias al respecto en breve. Mientras tanto, pensaré en los nuevos retos para 2010:


- Algunas medias maratones más (si llegase a poder correr Barcelona estaría bien; aunque la Internacional de Ribaroja de Túria es otra gran elección).


- Algunos conciertos más (con el combo de jazz en febrero, y con Liberty Valance en marzo; de momento).


- Y más que me guardo para la almohada que ahora mismo echo tanto de menos.